domingo, 28 de septiembre de 2014

La melancolía me tiñe de repente. Me despido de Dante (mi cactus) y de Gramsci (la foto en mi compu). Veo mi habitación y mis libros por última vez. A todo esto (mi hábitat) no lo voy a ver en un mes. Grabo en mi cabeza a mi familia tomando sol en el jardín, a mi hermano jugando con mi viejo, a mi abuelo deseándome suerte. Retengo el asado (¡y qué asado!) que me dieron y el "chin chin" que vino después.
Veo todo esto como un regalo...como un gran regalo. Agradecer será insuficiente.
Qué suerte que tengo.

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